Mindfulness

Mindfulness

El significado de la palabra inglesa “mindfulness” tiene la connotación de saber cómo vivir en el momento presente, dejando a un lado el pasado que ya no existe y el futuro que aún no ha llegado. El concepto en sí, es muy liberador porque se deja atrás la preocupación de las cosas que no están en nuestras manos.  Para poder llevar a cabo esta tarea debemos examinarnos a nosotros mismos.

El Dalai Lama (2015) afirma:

“Hay varios métodos que podemos emplear como herramientas para examinarnos a nosotros mismos, lo cual nos habilita para embarcarnos hacia el camino del auto-descubrimiento y desarrollo.” (The World of Tibetan Buddhism. Pag 4)

Aquí exploraremos dos métodos utilizados exitosamente en el budismo tibetano, así como en otras tradiciones:  la meditación unipuntual y la meditación analítica.

Meditación unipuntual  

Esta meditación se lleva a cabo mediante la práctica de centrar nuestra atención en un objeto, con el objetivo de desarrollar en nosotros la atención y la concentración.

Aunque hay muchos objetos que se pueden utilizar, tales como una flor, una estatua, una fotografía, etc; en este caso se utiliza la propia respiración ya que este es un objecto neutro y nos provoca menos distracciones.

Generalmente nuestra  mente se encuentra absorta en la distracción y el caos de la vida cotidiana, así que cuando paulatinamente logramos ser capaces de tener más atención y la concentración podremos controlar a nuestra mente y no a la inversa.  De esta manera, seremos capaces de tener una vida más tranquila y ordenada, sin tanto estrés.

Esta es una meditación muy sencilla pero a la vez efectiva, la cual puede ser practicada por todos los miembros de la familia.

Meditación Analítica 

Una vez que hemos logrado calmar nuestra mente, debemos ir al segunto paso que es aprender a llevar a cabo la meditación analítica.

El objetivo de la meditación analítica es poder observar a nuestra propia mente y descubrir cómo reacciona ante los factores externos que puede ser de manera positiva, negativa o neutra.

Por ejemplo una mañana nuestro jefe no responde a nuestro saludo de buenos días,  nuestra reacción podrían ser:

  • ¡Que bien, así no se enterará que he llegado 10 minutos tarde!
  • ¡Que mal, no me ha saludado!  ¿Estará enfadado/a conmigo?
  • Ni me entero y me voy directamente a mi escritorio.

¿Y qué  pasa con el jefe?

El o ella está absorto/a en su propio mundo y no se encuentra montando guardia para ver quién llegó tarde a trabajar.

Entonces, al estar conscientes de este proceso mental que sucede dentro de nosotros, somos capaces de darnos cuenta que el sentirnos felices, enfadados o tranquilos depende únicamente de nosotros mismos, no de las condiciones externas.

El llevar a cabo y con regularidad este entrenamiento de análisis de las principales emociones perturbadoras tales como el enfado, los celos, el orgullo, la tristeza, etc. sabemos con certeza que está en nuestras manos el poder cambiar la manera de percibir el mundo exterior, y por lo tanto gradualmente nos vamos convirtiendo en personas más equilibradas, sanas y felices.